Lo que da una partida

La experiencia premia primero el hecho de jugar y solo después el de ganar. Una partida llevada hasta el final da 10 puntos, cada ronda 3 más hasta un máximo de cinco, y una victoria 25. Perder una partida larga sigue saliendo muy rentable, y es deliberado: un baremo que solo paga la victoria empuja a abandonar la mesa en cuanto se tuerce, y quienes lo pagan son los demás jugadores.

Un total bajo añade una bonificación por tramos, y no de forma proporcional: menos de 21 puntos da 15, menos de 41 da 8 y menos de 61 da 3. Una bonificación continua premiaría mecánicamente las partidas más cortas, cuando un total pequeño tiene tanto más mérito cuanto más ha durado la partida. Cada columna engullida vale 2 puntos más, hasta cinco.

Una mesa sin ningún adversario humano da la mitad. Jugar contra robots es un uso perfectamente legítimo y nada lo prohíbe, pero una mesa de robots se reinicia hasta el infinito sin esperar a nadie, y sin esa reducción sería el camino más rentable del juego.

Los niveles llegan hasta 100. Ninguno da la menor ventaja: ni las reglas, ni el reparto de las cartas, ni las puntuaciones dependen de tu nivel. Dice cuánto tiempo llevas jugando, no si juegas bien; a esa pregunta responde la clasificación.