Reglas del Intrus

Un juego de fiesta y de deducción: cada uno recibe una palabra secreta, pero no todos la misma. Da pistas, escucha las de los demás y vota para desenmascarar a los impostores.

Los bandos

Todos los Civiles reciben la misma palabra. Los Infiltrados reciben una palabra parecida, distinta de la de los Civiles, y no saben que son infiltrados. El Amnésico, si el anfitrión lo ha añadido, no recibe ninguna palabra. Los Infiltrados y el Amnésico forman juntos el bando de los impostores.

Al principio, los impostores siempre son menos que los Civiles. El anfitrión elige cuántos Infiltrados quiere; si la mesa es demasiado pequeña para ese número, el juego los va retirando hasta que la partida sea jugable. El Amnésico, en cambio, nunca se retira: con pocos jugadores, ocupa el lugar del Infiltrado.

Las pistas

Por turnos, cada jugador que sigue en juego da una pista sobre su palabra: una palabra o una frase corta. Tiene que ser lo bastante clara para que su bando la reconozca, y lo bastante vaga para no entregar la palabra a quienes no la tienen. Está prohibido decir la propia palabra.

Cada turno de palabra tiene una duración limitada, que el anfitrión fija antes de la partida.

La votación

Cuando todos han hablado, cada jugador vota para eliminar a quien sospecha. El jugador más votado queda eliminado, y se revela su papel, no su palabra.

Si hay empate, se vuelve a votar entre los empatados; si el empate sigue, decide la suerte. Después empieza una nueva ronda de pistas con los jugadores que quedan.

La última oportunidad del Amnésico

El Amnésico eliminado no deja la partida sin un último gesto: intenta adivinar la palabra de los Civiles. Si la encuentra, su bando gana en el acto.

La victoria

Los Civiles ganan cuando todos los impostores han sido eliminados. Los impostores —Infiltrados y Amnésico— ganan en cuanto son tantos como los Civiles que siguen en juego, o cuando el Amnésico adivina la palabra.

Algunos consejos

En el bando de los Civiles, la mejor pista evoca un aspecto de tu palabra que la palabra parecida probablemente no comparte. Tranquiliza a tu bando sin darle ningún asidero a un Infiltrado que todavía busca de qué habla la mesa.

Si tus pistas y las de los demás no parecen hablar exactamente de lo mismo, quizá seas el Infiltrado. Mantente en lo general en la primera ronda, escucha y deja que los demás se descubran antes que tú.

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